miércoles, 17 de diciembre de 2008

Son solo Sueños


Nunca pensé que mi vida acabaría de esa manera. No creí que existía el Túnel y la Luz. Hasta hoy no le tenía miedo a la Muerte.
Siempre tengo sueños, la mayoria pesadillas, pero nunca le había tomado importancia. Anoche soñé mi muerte. Primera vez que sueño algo así, por eso estoy tan asustada. Hiba en el auto de mi familia con mi padre y mi mejor amigo. Llevaba puesta una polera gris, jeans oscuros, mis chapulinas negras, tenía mi pelo largo, suelto y ondulado, como solía usarlo hace más o menos un año atrás. Mi mejor amigo hiba vestido con una polera roja, jeans claros y sus zapatillas Adidas. Mi padre llevaba puesto lo mismo de siempre, su camisa cuadrilles, su chaleco azul, sus jeans y sus zapatos. Todo parecía estar igual que siempre.
No sé a dónde nos dirigíamos, pero sabía que estabamos en la ruta 5 a la altura de Hospital. Siempre pasábamos por allí cuando viajabamos a Rancagua o a Puente Negro. Derrepente comenzó a moverse bruscamente el auto, mi padre me miraba por el espejo retrovisor, creo que estaba asustado, yo si estaba asustada. Mi mejor amigo me tomó la mano, estaba temblando. Mi vista cambió. Ya no estaba en el auto, tampoco en el suelo, lo veía desde arriba. Vi en auto, todo se movía allí abajo. La tierra se abrió y en un intento fallido de mantener el control del auto mi padre y mi mejor amigo giraron junto el auto en el aire. Dieron muchas vueltas, en mi expectación no conte las vueltas, estaba perpleja, no me podia mover.Cuando pude reaccionar me acerqué al auto, que ya habia caido bien alejado de el lugar en donde yo estaba. Vi un cuerpo botado al lado. El cuerpo definitivamente no era de mi padre ni de mi amigo. Era el cuerpo de una niña. Me acerque aún más, y me di cuenta de que el cuerpo que estaba tirado a un costado de la carretera, que estaba dañado y quizás roto era el mio. Miré a mi alrededor buscando ayuda y no habia nadie, nadie que pudiera ayudar a unas personas que acababan de destrosar sus vida.
Fué allí cuando todo se puso negro, la oscuridad me inundó, no sabía dónde estaba. una luz, había una luz, al final de ese lugar podía ver que había un final. Caminé hacia ella, estaba temblando, miré mis manos las que se movian sin parar y que me costaba ver bien. Estaba llegando al final de ese lugar tan oscuro cuando vi a una persona, sé quien era pero se me borró rápidamente de la memoria.
 La luz repleto la habitación, y al ver bien el lugar me di cuenta de que ya no me encontraba en un lugar desconocido, estaba en una sala de hospital. No era cualquier sala, era una de parto, estaba todo borroso pero sabía que estaba allí. Habían tres personas que nunca en mi vida había visto, dos eran doctores y la otra era una mujer con trabajo de parto.